Abelardo de la Espriella asume la presidencia de Colombia con una agenda de mano dura y fuerte alineación con EE. UU.

El jurista de derecha Abelardo de la Espriella asume este viernes la jefatura de Estado de Colombia con la promesa de combatir con severidad a guerrillas y mafias del narcotráfico. Su ascenso al poder representa un giro político drástico que reforzará la alianza con Washington y dejará sin efecto los intentos de diálogo de paz impulsados por la gestión saliente.
A sus 48 años, el millonario profesional del derecho, que ostenta nacionalidad estadounidense y es cercano a Donald Trump, prestará juramento en la ciudad suroccidental de Cali. La ceremonia se desarrollará de manera atípica cerca de bastiones dominados por grupos armados que sostienen la peor ola de violencia en una década.
De la Espriella releva en el cargo a Gustavo Petro, el primer presidente izquierdista del país, quien desconoció el resultado electoral argumentando un presunto fraude sin denuncias formales. En el acto fijado para las 15H00 locales (20H00 GMT), el nuevo mandatario iniciará un mandato de cuatro años bajo la promesa de instaurar una “nueva era” para la nación.
El gobernante entrante, apodado «El Tigre», confirmó que pondrá fin a las conversaciones con organizaciones dedicadas al tráfico de cocaína en el principal país productor de esta droga. Rompiendo con una costumbre de dos siglos, la investidura no se realizará en Bogotá, sino en Cali, zona recientemente afectada por ataques guerrilleros.
Para el evento se desplegaron 11.000 militares y un sistema antidrones. La ceremonia contará con la presencia de diez jefes de Estado, representantes de la Casa Blanca liderados por el fiscal general estadounidense y diplomáticos como el canciller de Israel. En contraste, los aliados de Petro convocaron a protestas tras perder los comicios por la diferencia más estrecha de la historia.
Con un estilo outsider, De la Espriella construyó su campaña prometiendo intensificar los bombardeos a campamentos insurgentes e instalar megacárceles. «Vamos a recuperar la soberanía y a proteger a los ciudadanos de la delincuencia y el narcoterrorismo», afirmó el líder político.
Frente a este escenario, la analista Renata Segura, de International Crisis Group, señaló que las fuerzas militares enfrentan una capacidad limitada y falta de equipamiento, advirtiendo sobre posibles daños colaterales a la población civil. En tanto, según la Fundación Ideas para la Paz, Colombia registra cerca de 25.000 personas en armas. Como primeras acciones de gobierno, el nuevo presidente reducirá el aparato estatal en un 40%, cerrará la oficina de paz y romperá nexos diplomáticos con Cuba y Nicaragua.
