24 de octubre de 2026

Un contingente de 70.000 uniformados busca contener nuevas jornadas de tensión social en Francia

El Gobierno francés dispuso un masivo despliegue de seguridad y medidas preventivas de cara a las movilizaciones convocadas para este sábado, en medio del malestar ciudadano por el encarecimiento del costo de vida y el temor a que se repitan actos vandálicos.

El gobierno de Francia confirmó este viernes que 70.000 policías y gendarmes saldrán a las calles para prevenir desórdenes durante las protestas de este sábado, alertando sobre reiteradas convocatorias en plataformas digitales orientadas a generar destrozos y saqueos.

Francia, la segunda economía de la Unión Europea, registró el fin de semana previo una de las peores olas de violencia urbana de los últimos tiempos, cuando restan seis meses para los comicios presidenciales que definirán al sucesor del mandatario Emmanuel Macron.

El descontento comenzó a finales de septiembre con movilizaciones de estudiantes de secundaria por deficiencias educativas, transformándose luego en un reclamo generalizado debido al alza en el costo de vida. Nathanaël Combary, representante de la organización estudiantil Renouveau lycéen, manifestó que «no estamos satisfechos» tras dialogar con Macron e instó a mantener la presión a la espera de las determinaciones gubernamentales previstas para el lunes.

No obstante, la administración gala cuenta con un margen de acción estrecho por su condición de minoría legislativa, justo cuando intenta consolidar un severo ajuste fiscal en el presupuesto de 2027 destinado a controlar la deuda pública y tranquilizar a los mercados financieros.

Esta inestabilidad impactó en los indicadores económicos, provocando que el rendimiento del bono soberano a 10 años sobrepase el 5%, un registro inédito desde 2002. El dato evidenció las dudas sobre la capacidad de pago estatal, aunque la calificadora Moody’s conservó la nota crediticia en Aa3 con perspectiva negativa.

Con el objetivo de evitar el descontrol, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, detalló un despliegue masivo que sumará a los 70.000 uniformados una veintena de vehículos blindados, 15 camiones lanza agua, helicópteros y drones, apuntando a convocatorias de sectores de la extrema izquierda radical.

Los reportes oficiales atribuyen los desmanes a células anarquistas y de ultraizquierda, asociadas con personas jóvenes de la periferia urbana. Por su parte, el primer ministro Sébastien Lecornu advirtió desde Limoges que «el nivel de amenaza sigue siendo elevado», ratificando la vigilancia tras los incidentes del pasado 17 de octubre.

La tensión también se sentirá en Orléans, donde se aguarda la concentración de hasta 30.000 manifestantes frente al congreso del partido Agrupación Nacional liderado por Marine Le Pen. A este escenario se sumó un ataque de corte terrorista y presuntamente racista ejecutado este viernes en inmediaciones de París por un sujeto de 39 años, con un saldo de un fallecido y heridos.

Frente a la coyuntura, las autoridades descartaron el estado de emergencia, optando por toques de queda sectorizados y la restricción de actos no convocados por gremios. Si bien se validaron marchas en París y Marsella, la movilización en Lyon fue vetada.

Por precaución, comerciantes de la capital protegieron sus vitrinas con tablones de madera y el presidente de las Cámaras de Comercio e Industria recomendó cerrar los locales ante riesgos de violencia. Asimismo, recintos culturales emblemáticos como los museos de Louvre, Orsay y Picasso, junto a las dos sedes de la Ópera parisina y las fundaciones Cartier y Louis Vuitton, suspenderán su atención este sábado.