Bolivia y Estados Unidos retoman contacto militar de alto nivel con la llegada del comandante del Ejército Sur

El mayor general Philip J. Ryan, comandante general del Ejército Sur de Estados Unidos, se encuentra en Bolivia esta semana para cumplir una agenda de reuniones con jefes militares y autoridades nacionales. Según informó la Embajada estadounidense en La Paz, este arribo se enmarca en una nueva etapa de acercamiento diplomático entre ambos Estados.
Representantes del Ministerio de Defensa de Bolivia dieron la bienvenida oficial a Ryan, cuya presencia representa la primera visita de un alto mando militar estadounidense a suelo boliviano desde el año 2006. Este hecho es visto como una señal clara de la intención de ambas naciones de fortalecer los vínculos bilaterales.
Durante su estadía, el jefe militar tiene previsto dialogar con sus homólogos bolivianos y visitar la sede diplomática de su país en la sede de Gobierno. Asimismo, Ryan compartirá un encuentro con los cadetes del Colegio Militar del Ejército para intercambiar perspectivas profesionales y de cooperación institucional.
El oficial, quien asumió la comandancia del Ejército Sur en junio de 2024, destacó que las fuerzas armadas de ambos países están unidas por el compromiso de servir a sus naciones con integridad. Ryan subrayó que estos valores compartidos son los que permiten establecer y mantener alianzas estratégicas sólidas.
El Ejército Sur de EE.UU. es la entidad encargada de coordinar actividades de cooperación en seguridad en Centroamérica, Sudamérica y el Caribe. Estas labores se realizan bajo la supervisión del Comando Sur, buscando generar estabilidad y apoyo mutuo en la región.
Este proceso de deshielo diplomático se ha intensificado desde que Rodrigo Paz asumió la Presidencia de Bolivia en noviembre pasado, buscando normalizar la relación con Washington. Actualmente, los nexos se mantienen únicamente a nivel de encargados de Negocios desde 2008.
La ruptura de relaciones plenas ocurrió durante el gobierno de Evo Morales, quien expulsó al embajador Philip Goldberg y a las agencias de cooperación antidrogas de EE.UU. en 2008. En aquel momento, Morales denunció una supuesta conspiración, una postura que siempre fue desmentida por la Casa Blanca.
