Impacto económico y mecánico: El persistente drama de la carbonilla en los vehículos bolivianos

El sector del transporte en Bolivia cumple cinco meses enfrentando graves fallas mecánicas derivadas de la baja calidad de la gasolina, una situación que ha generado gastos imprevistos y el incumplimiento en el pago de indemnizaciones prometidas por el Gobierno.

En diversos talleres mecánicos del país, los propietarios han recurrido a métodos especializados como la limpieza de motores con cáscara de nuez para eliminar la acumulación de carbonilla. Por su parte, los transportistas buscan soluciones desesperadas que van desde el uso de aditivos especiales hasta el empleo de thinner como diluyente. Esta problemática no se limita a los automóviles, ya que los mototaxistas también reportan daños severos en sus herramientas de trabajo debido a las deficiencias del combustible.

Ante la crisis, el Gobierno reconoció que la gasolina se encontraba “desestabilizada”, llegando incluso a un pedido de disculpas público por parte del ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, quien calificó la situación como una “barbaridad”. No obstante, los choferes sostienen que el perjuicio mecánico ya es irreversible tras cinco meses de afectación continua en el parque automotor nacional.

La indignación crece debido a que el seguro solidario de resarcimiento no ha cumplido con la devolución total de los gastos a los damnificados, entregando en muchos casos solo montos parciales. El sector del autotransporte, tanto de dos como de cuatro ruedas, denuncia una pérdida constante de tiempo y dinero, exigiendo una solución definitiva a esta denominada “epidemia” de carbonilla que continúa vigente hasta la fecha.