Monseñor Leigue insta a deponer la violencia y buscar consensos ante la crisis que azota al país

En la homilía de este domingo, el arzobispo de Santa Cruz, monseñor René Leigue, reiteró su llamado al diálogo como la única vía para resolver las movilizaciones que ya cumplen 38 días en el territorio nacional. El prelado advirtió que la sociedad boliviana sufre un constante deterioro debido a la falta de voluntad para encontrar soluciones efectivas a los conflictos que aquejan a la población.
Durante su intervención, Leigue reflexionó sobre la responsabilidad individual en la crisis colectiva, cuestionando por qué la comunidad se degrada continuamente a pesar del deseo general de progreso. «A lo mejor no somos parte de la solución o de ese querer hacer las cosas mejor», manifestó el jerarca eclesial, instando a la ciudadanía a realizar una introspección sobre su rol dentro de la sociedad.
El líder religioso lamentó la intransigencia de ciertos sectores que se niegan a negociar para superar la actual coyuntura. «Estamos en un momento de tensión muy difícil cuando se cierran al diálogo», aseveró, remarcando que la obstinación conduce inevitablemente a la violencia, lo cual termina por deslegitimar cualquier demanda social, ya que mediante la fuerza no se consiguen los objetivos deseados.
Asimismo, el arzobispo enfatizó que la confrontación solo genera más hostilidad, un comportamiento inaceptable para seres racionales que poseen el don de la palabra para concertar. Exhortó a la comunidad a buscar guía espiritual y actuar con honestidad, señalando que, a pesar de las debilidades humanas, se debe permitir que la fe sea la luz que conduzca por el camino correcto.
Al cumplirse 38 días de protestas en el país, el panorama sigue siendo crítico con 85 puntos de bloqueo activos en al menos seis departamentos, según datos de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC). Esta situación mantiene interrumpido el tránsito vehicular, provocando un severo desabastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos en diversas regiones, mientras la Ley de Estados de Excepción aguarda su promulgación.
