
La postulante Fujimori, una administradora de 51 años, basa su campaña en la contradictoria herencia política de su progenitor, quien logró la estabilización económica y venció a la subversión, aunque también fue procesado por delitos de lesa humanidad.
Por su parte, Sánchez, legislador y exministro de 57 años, defiende el origen campesino del expresidente Pedro Castillo, el docente rural que hoy se encuentra recluido tras el frustrado autogolpe de Estado de 2022.
En la primera vuelta celebrada en abril, ninguno de los dos aspirantes logró superar el 30% de los votos de manera conjunta, en un proceso marcado por problemas de logística y acusaciones de fraude que incrementaron el escepticismo ciudadano hacia las entidades electorales.
En medio de una gran concentración de simpatizantes y trabajadores de la prensa, Fujimori, representante de Fuerza Popular, y Sánchez, de la coalición Juntos por el Perú, emitieron su voto en la zona este de Lima. «Tenemos bastante esperanza», manifestó el candidato de tendencia izquierdista.
