Fuerte malestar por restricciones y demoras para acceder a la zona del desastre en Venezuela

La exigencia de salvoconductos estatales para los voluntarios que intentan ingresar a las áreas más golpeadas por el doble terremoto en Venezuela ha desatado protestas y demoras en las labores de rescate.

Una inmensa fila de personas se registró este sábado en las afueras de una gran sala de conciertos en Caracas, donde el gobierno de Venezuela comenzó a tramitar salvoconductos obligatorios para los voluntarios que intentan llegar a las zonas devastadas por el doble terremoto de esta semana. La medida ha provocado escenas de caos, desinformación y profunda molestia entre quienes buscan colaborar.

«Hay que sacar un permiso para salvar vidas, imagínate», protestó Carlos Itriago, un rescatista de 27 años. El balneario de La Guaira es la región más afectada por el desastre, donde cientos de edificaciones quedaron reducidas a escombros tras los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados el pasado miércoles.

Hasta el momento, el reporte oficial de fallecidos supera las 1.400 personas, mientras que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) calcula que unas 50.000 personas permanecen desaparecidas. Ante la emergencia, diversas personalidades, como el cantante Ricardo Montaner, han impulsado campañas de solidaridad para apoyar a los damnificados.

El deseo de ayudar movilizó de inmediato a centenares de ciudadanos que se trasladaron a La Guaira con víveres y agua; sin embargo, la masiva afluencia generó un colapso vial que llegó a obstruir el paso de las ambulancias. Debido a esto, el Ejecutivo decidió militarizar el estado y restringir los accesos desde la noche del viernes, estableciendo el Poliedro de Caracas como único punto de registro. Por su parte, los medios de comunicación solo pueden ingresar al sector afectado mediante autobuses estatales autorizados dos veces al día.

La lentitud en la entrega de las autorizaciones ha generado fuertes reclamos en las filas. «Estamos tratando de pasar los que somos prioridad, los rescatistas y médicos, pero no dejan entrar a nadie», criticó un afectado, mientras que ciudadanos como Luis Toro (56 años) y Samuel Rodríguez (24 años) lamentaron la pérdida de tiempo. «Estoy desde la madrugada haciendo fila para rescatar personas y no hemos podido salir. ¿Cuántas vidas se habrán perdido ya?», cuestionó Ezequiel Rivero, de 53 años.

Frente a las críticas, el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, defendió la medida señalando que la ayuda debe canalizarse de forma organizada. Según datos oficiales, se han registrado 2.242 rescatistas voluntarios y cerca de 30.000 especialistas nacionales atienden la emergencia, sumados a más de 2.200 socorristas de 21 brigadas internacionales que llegaron al país.