
El oficial brasileño, identificado como Marcelo Pimenta Da Silva, de 32 años, falleció tras ser trasladado de urgencia a un centro médico de la región. Inmediatamente después del deceso se iniciaron las investigaciones correspondientes, logrando la aprehensión de dos sospechosos en territorio boliviano pocas horas después del suceso.
De acuerdo con los informes policiales, uno de los arrestados fue plenamente reconocido por la Policía Federal como el autor material del crimen. Asimismo, las primeras indagaciones señalan que este sujeto es miembro activo del Primer Comando de la Capital (PCC).
