Amador Méndez niega ser reclutador de bolivianos para la guerra en Rusia y afirma que fue engañado

Desde la clandestinidad, Amador Méndez, señalado por las autoridades como el presunto captador de bolivianos enviados al conflicto bélico en Europa del Este, sostuvo que únicamente facilitó el viaje de 11 allegados para una instrucción militar de seis meses. El acusado afirmó no haber percibido la suma prometida por sus nexos rusos y anunció que se presentará ante la justicia cuando mejore su estado de salud.

Desde la clandestinidad, Amador Méndez rompió el silencio tras ser señalado como el principal reclutador de ciudadanos bolivianos enviados al frente de combate entre Rusia y Ucrania. En declaraciones a Radar de Noticias, Méndez reconoció haber sido el nexo para el traslado de 11 connacionales —principalmente sobrinos y personas de su entorno—, aunque aseveró que el compromiso inicial consistía únicamente en un entrenamiento militar por seis meses.

El caso se hizo público hace un mes a raíz de las denuncias presentadas por allegados de las víctimas en territorio nacional. Méndez rechazó ser un reclutador y sostuvo que solo buscaba ayudar a conseguir empleo. Pese a que le prometieron un pago de $us 200 por persona, aseguró que no percibió dicho dinero y que únicamente dos de sus sobrinos le entregaron Bs 500 cada uno como gesto de agradecimiento.

De acuerdo con su versión, durante los dos primeros meses los involucrados enviaban videos mostrando conformidad. Sin embargo, la situación cambió cuando la esposa de uno de sus familiares le informó que a su cónyuge le habían retirado el teléfono celular en el extranjero. El acusado, quien enfatizó ser una persona de la tercera edad, manifestó que actuó de buena fe y que terminó siendo utilizado por terceros.

Respecto a los contactos, Méndez explicó que la oportunidad surgió cuando allegados en la localidad de Rincón de Palometas, en Santa Cruz, le consultaron sobre opciones laborales. A partir de ello, recordó a un ciudadano ruso que conoció en Bolivia y que posteriormente abandonó el país. Posteriormente, las gestiones se realizaron con otro intermediario ruso radicado en Brasil, quien envió los pasajes y documentos para la delegación boliviana.

El investigado argumentó que el contrato inicial firmado en Bolivia garantizaba que no irían al conflicto bélico, pero al arribar a Rusia los obligaron a suscribir un nuevo contrato por un año para mandarlos al frente. Méndez añadió que los connacionales viajaron de manera voluntaria por necesidad económica.

Finalmente, Méndez solicitó la liberación de su hermano y de otro familiar que se encuentran con detención preventiva por este proceso, asegurando que son inocentes. Afectado por problemas de salud, el acusado prometió que se entregará a las autoridades una vez que logre estabilizarse médicamente.