
El economista e investigador Armando Ortuño señaló que en Bolivia se está consolidando un clima de pesimismo y malestar ciudadano. Para el analista, estos datos representan una señal de alerta que refleja la demanda de la población por resultados concretos y una mayor claridad gubernamental sobre el norte del país, exigiendo una gestión más conectada con los problemas cotidianos.
Por su parte, el expresidente de la Cámara de Senadores, Óscar Ortiz, identificó factores críticos que han golpeado a la sociedad sin distinción de clases sociales ni regiones. Entre ellos, destacó el impacto negativo de la mala calidad de la gasolina, un problema que ha provocado daños técnicos considerables en el parque automotor boliviano.
La desafección ciudadana también se refleja en las cifras de respaldo al mandatario, cuya aprobación cayó 13 puntos, pasando del 65% en noviembre al 52% en el mes de abril. Ortiz argumentó que una deficiente política comunicacional ha dejado al presidente aislado, sin lograr articular explicaciones que logren satisfacer las dudas de la opinión pública.
Finalmente, el análisis sugiere un escenario complejo para la administración de Paz, ya que el Gobierno todavía debe aplicar medidas que implican sacrificio económico. Según Ortiz, la sostenibilidad de estas acciones será difícil de mantener si no existe un acompaamiento de la opinión pública que respalde las decisiones del Ejecutivo.
