
El representante estatal, de apellido Paz, reconoció que se registran retrasos en el despacho de combustibles, incidiendo con mayor fuerza en las urbes de La Paz y El Alto. Este escenario se suma al drama de choferes que, tras haber quedado varados por más de un mes debido a bloqueos viales, ahora se ven obligados a realizar extensas filas en las estaciones de servicio para poder abastecerse.
La autoridad argumentó que estas demoras se deben a que se está verificando la calidad del carburante importado para asegurar que cumpla con los estándares requeridos. Según sus declaraciones, este control estricto busca prevenir los perjuicios experimentados durante la administración gubernamental anterior, la cual, afirmó, heredó un suministro de condiciones deficientes.
Mientras tanto, las largas columnas de camiones de alto tonelaje y automóviles particulares persisten en departamentos como La Paz, Cochabamba y Beni. Esta coyuntura de desabastecimiento se presenta en un momento financiero delicado, luego de que el Ministerio de Hidrocarburos confirmara que el país arrastra una deuda que supera los 500 millones de dólares por la compra de combustible a crédito.
