Chofer boliviano camina desde la frontera con Perú hasta La Paz en busca de auxilio para transportistas varados

Un dirigente del transporte pesado marchó a pie desde Desaguadero hasta la sede de Gobierno para exigir asistencia humanitaria para más de 1.500 transportistas bloqueados. El sector denuncia abandono estatal y cuestiona la falta de atención del vicepresidente Edmand Lara y de los ministerios.

Un transportista boliviano relató las penurias que vivió junto a su compañero al caminar aproximadamente 100 kilómetros desde las proximidades de Desaguadero, en la frontera con Perú, con rumbo a la ciudad de El Alto. Durante el trayecto, tuvieron que buscar refugio en la localidad de Guaqui, donde pagaron 50 bolivianos por persona para pernoctar en una vivienda precaria, reanudando su marcha a las 6:00 de la mañana debido al intenso frío de la región altiplánica.

El chofer manifestó su profunda frustración al llegar a la sede de Gobierno, denunciando que las autoridades estatales le negaron el apoyo solicitado. El representante demandó que se canalice la ayuda humanitaria donada por países vecinos para mitigar la crítica situación de los transportistas que se encuentran atrapados en los puntos de bloqueo.

Ante este escenario, el sector movilizado dirigió sus reclamos directamente hacia el Ministerio de Obras Públicas y la Vicepresidencia del Estado. Hasta el momento, se aguarda un pronunciamiento oficial por parte de los representantes de estas carteras gubernamentales.

El dirigente cuestionó severamente el accionar del vicepresidente Edmand Lara, criticando que la autoridad se haya presentado en dependencias policiales para dotar de alimentos a las personas arrestadas durante las protestas. «Llevó ají de fideo para los que han delinquido, pero para nosotros no hubo absolutamente nada«, lamentó el transportista.

Para subsistir en las carreteras, los conductores se han visto obligados a organizar ollas comunes y recolectar sus últimos recursos económicos para adquirir alimentos. Asimismo, destacaron que la población de Desaguadero, tanto en el lado boliviano como peruano, les ha brindado solidaridad de manera constante.

La burocracia estatal ha sido otro obstáculo insalvable para el representante, quien denunció haber sido derivado de un ministerio a otro sin obtener respuestas concretas. Según su testimonio, en las últimas instancias los funcionarios optaron por apagar sus teléfonos celulares para evitar atender sus llamadas.

La crisis en las carreteras afecta actualmente a unos 1.500 vehículos del transporte pesado que permanecen varados debido a las movilizaciones, registrándose un alarmante número de choferes con problemas de salud.

Aunque se reportó la presencia de brigadas médicas, el sector lamenta la total escasez de insumos médicos para atender a los conductores de la tercera edad que padecen enfermedades de base. La mayoría de los afectados sufren de diabetes, presión alta y afecciones por la altura, y carecen de sus medicamentos esenciales.

El clamor unísono de los transportistas, quienes llevan más de 40 días perjudicados por los cortes de ruta, es que las autoridades les brinden el auxilio necesario para salir de los puntos de conflicto.

Finalmente, el dirigente Uchani interpeló directamente al vicepresidente Lara, recordándole el apoyo político que su sector le brindó en el pasado en Santa Cruz. «Usted fue a buscar el voto de nuestros sindicatos; hoy le pedimos que se acuerde de nosotros y nos haga llegar un plato de comida a las carreteras«, concluyó.