Conflictos sociales y amenazas de paros ensombrecen las proyecciones del sector gastronómico para el feriado

Diversas movilizaciones y el anuncio de un paro escalonado por parte del transporte boliviano generan incertidumbre en el rubro de alimentos, afectando las proyecciones económicas para el descanso del 1 de mayo.

Carlos Caero, presidente de la Cámara Gastronómica de Santa Cruz, advirtió que los puntos de bloqueo vigentes y los anuncios de nuevas medidas de presión impactan negativamente en el movimiento económico previsto para el feriado largo por el 1 de mayo.

El representante sectorial calificó la situación de conflictividad como un “balde de agua fría”, señalando que ya se percibe un incremento en los precios de los productos. Según Caero, las proyecciones para estas jornadas festivas se están desmoronando, afectando directamente la planificación de los establecimientos gastronómicos.

Existe una profunda preocupación debido a que las interrupciones en las carreteras perjudican el traslado de insumos básicos y desincentivan la llegada de visitantes de otras ciudades. Caero lamentó que, ante la incertidumbre, es poco probable que la población decida viajar o salir de sus hogares durante este periodo de descanso.

El sector esperaba con optimismo este fin de semana largo para fomentar el turismo interno; sin embargo, ahora el enfoque ha cambiado a cuantificar las pérdidas económicas que sufrirán los restaurantes. Por otro lado, en el norte paceño, se reportó un bloqueo en Caranavi y los dirigentes de los Yungas confirmaron una medida indefinida desde este viernes por el estado de las rutas.

Las demandas de los sectores movilizados incluyen mejoras en la calidad del combustible y el mantenimiento de las carreteras. Paralelamente, en Oruro, el Magisterio Rural realizó protestas, mientras que la Confederación de Transporte de Bolivia ratificó un paro escalonado a partir del martes 5 de mayo.

Ante este escenario de conflicto, el Gobierno central ha convocado a los transportistas para el lunes 4 de mayo en la Casa Grande del Pueblo, en la ciudad de La Paz, con el objetivo de buscar soluciones y evitar la paralización de las actividades a nivel nacional.