Deudos de obrero fallecido en El Alto exigen justicia y ayuda económica tras fatal accidente industrial

El joven Chayanne Ramiro Cori Mamani, de 26 años, figura entre las tres víctimas fatales del accidente ocurrido la noche del viernes, cuando pesadas estructuras de hierro colapsaron dentro de una firma en El Alto. El trabajador dejó en la orfandad a dos niños pequeños, situación que movilizó a su madre, Marisol Mamani, quien hoy clama por apoyo económico para el sepelio y demanda justicia.
«Él tenía dos hijitos pequeños que ha dejado. Esa empresa no se está haciendo cargo», protestó la progenitora, quien relató que se enteró del deceso mediante una llamada telefónica mientras desempeñaba sus labores habituales.
De acuerdo con el testimonio de la madre, su hijo operaba junto a sus compañeros manipulando fierros de construcción en el recinto. Los operarios habrían ingresado por un estrecho corredor flanqueado por pilas de material para extraer piezas, momento en el cual las estructuras cedieron y se desplomaron sobre ellos.
«En una empresa donde trabajan los fierros, son fierros de todo calibre, de todo espesor. Ellos han estado trabajando, sacando fierros y doblando fierros de construcción», detalló la mujer al describir el peligroso entorno y las faenas diarias que realizaba el personal antes del siniestro.
En el lugar se encontraban cuatro operarios; tres de ellos perdieron la vida de forma instantánea al quedar atrapados bajo el enorme peso de los metales, mientras que un cuarto trabajador sobrevivió y, según los informes recibidos por la familia, se encuentra internado en terapia intensiva.
Al enterarse de la desgracia, Mamani se dirigió a las instalaciones de la compañía para obtener respuestas, pero denunció que no recibió la atención correspondiente. Posteriormente, se trasladó al centro médico donde fue evacuado su hijo, pero no logró verlo con vida antes de que los médicos constataran el deceso.
Finalmente, la doliente criticó duramente la postura de la patronal, calificando de insuficiente el ofrecimiento de apenas Bs 1.800 para cubrir el sepelio, una suma que, según sus palabras, no mitiga el dolor ni cubre las necesidades de la pérdida de su familiar.
