
El ministro de Producción Sostenible, Oscar Mario Justiniano, aseveró que “la mafia va cambiando de productos”, explicando que esta práctica empezó años atrás con el diésel, continuó con la gasolina y, tras aplicarse ajustes, ahora pasó al gas.
Esta situación golpea la economía de los hogares, afectando a las amas de casa y a los negocios gastronómicos. En Santa Cruz, comerciantes del rubro de alimentos manifestaron que logran adquirir el producto en centros de abasto y tiendas de barrio, aunque con costos que oscilan entre los 30 y 35 bolivianos.
