28 de octubre de 2021

“La insultaron, le dijeron prensa vendida”: familiar de una víctima de los conflictos de octubre cuenta cómo la periodista Casimira Lema fue atacada

La periodista, cuya casa fue quemada en octubre de 2019, intentaba contar sus testimonio y pedir justicia a los delegados de la CIDH que llegaron al país para que investigar los hechos violentos acontecidos tras las denuncias de fraude en las elecciones de octubre del pasado año

Una audiencia pactada por los coordinadores de Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la CIDH con las familias y afectados de los sucesos de noviembre de 2019, terminó en agresiones verbales contra la periodista Casimira Lema, cuya casa fue quemada en estos sucesos violentos. Ni siquiera las exhortaciones de los representantes internacionales pudieron detener los gritos contra la comunicadora cuando intentaba dar a conocer su testimonio.

Los expertos internacionales llegaron hasta las calles 54 y 55 de la zona de Chasquipampa, en La Paz, donde se encuentra la “Unidad Educativa Chasquipampa” y en cuyo coliseo se organizó el evento que tenía por objetivo recibir los primeros testimonios de los hechos sucedidos en “el pedregal”, en noviembre del año.

De acuerdo con las declaraciones de la periodista Rossio Clavijo, que presenció el momento en que Lema fue impedida de hablar, también ella había sido invitada por la Defensoría del Pueblo para asistir a la reunión con los delegados de la CIDH y en la que estarían las víctimas del conflicto poselectoral del pasado año.

Relató que su hija, Yareth García y ella acudieron a esta convocatoria. La reunión fue convocada para las 17:15 del martes y tenía previsto que dure una hora. Cuenta que el 23 de octubre de 2019 -segundo día de las protestas derivadas de las denuncias de fraude en favor del MAS- su hija sufrió una herida en la cabeza.

Clavijo agregó que los asistentes empezaron a reflejar lo que había sucedido durante esas jornadas y todos escuchaban sin mayores problemas y en algunos casos, aplaudían las intervenciones. En el mismo lugar, en medio de los asistentes, también estaba Casimira Lema, pero antes de que haga uso de la palabra, ella contó su caso «como madre de una víctima de las protestas».

“Creo que la mayoría de las personas eran del lugar (Chasquipampa) y era muy triste lo que contaron, testimonios duros y todo los escuchaban con respeto algunos los aplaudían. Cuando hablé me trataron con respeto y les dije que los ‘pititas’ también son víctimas. Nadie me abucheó”.

Sin embargo, no sucedió lo mismo cuando Lema intentó contar su testimonio y pedir justicia. Cuando apenas comenzaba a relatar lo sucedido, la gente empezó a lanzar improperios.

“Las personas no la dejaban hablar, ustedes ya vieron el video, la insultaron, le dijeron prensa vendida, golpista, entonces como no la dejaron hablar ella hizo amago de irse y uno de los representantes le dijo que no se fuera y a insistencia de los expertos ella se quedó a relatar su caso”, reflejó Clavijo.

“Vengo al igual que ustedes a pedir justicia. Nadie tiene por qué haber perdido a alguien, nadie tiene por qué sufrir la quema de su casa (…). Yo vengo a pedir justicia también. Lo único que he hecho es cumplir con mi trabajo que es informar”, se la oye decir a Lema en el video que circula en redes sociales.

EL DEBER se contactó con la periodista, esta se disculpó y dijo que no haría ninguna declaración pública sobre lo sucedido la noche del martes en la Unidad Educativa Chasquipampa.

Invisibles

Clavijo recordó que cuando su hija fue herida con una bala de gas, fue trasladada al hospital universitario y hasta ese lugar llegaron varios heridos. Ella publicó el atentado contra su familia en sus redes sociales y de ese modo llegó la Defensoría a tomar su caso.

Afirma que su hija en ese entonces era menor de edad y no estaba en las manifestaciones. Recuerda que ese día, el 23 de octubre, ella se iba a encontrar con su hermana, pero en las proximidades de la universidad Nuestra Señora de La Paz fue reprimida y a consecuencia de ello sufrió una herida en la cabeza.

Producto de esa represión había varios muchachos, cuyos casos no fueron reportados oficialmente y por tanto no podrán ser escuchados porque no existe un informe oficial sobre lo que les sucedió, añade.

Clavijo no sabe si los personeros del GIEI volverán a convocarlos para escuchar un relato con menos presión de la que ocurrió en la zona Sur de La Paz.

| EL DEBER