La sede de Gobierno bajo asedio tras jornada de violencia y bloqueos; se busca mediación para el conflicto

En el centro paceño, la Plaza Murillo amaneció con un fuerte resguardo policial ante el temor de nuevos incidentes tras los disturbios del jueves, cuando mineros cooperativistas intentaron rebasar la seguridad con explosivos. Paralelamente, en el área rural, la situación se agravó con la instalación de más de treinta puntos de bloqueo que mantienen aisladas a diversas provincias del departamento.
Las columnas de manifestantes que descendieron desde El Alto avanzaron empleando cachorros de dinamita y amedrentando a la población civil. Los enfrentamientos se intensificaron cerca del mediodía, cuando la policía utilizó agentes químicos para repeler ataques con piedras y explosivos, en un intento de los movilizados por ingresar al centro político del país.
La ola de violencia se extendió a diversos barrios, donde se registraron saqueos a comercios y la quema de una patrulla de la institución del orden. Asimismo, se reportaron daños de consideración en la infraestructura de la Línea Naranja de Mi Teleférico y ataques directos contra oficinas estatales, agravando el clima de inseguridad en la urbe.
