Paz denuncia crisis estructural y propone pacto nacional para la estabilidad institucional

El primer mandatario boliviano advirtió que el país atraviesa una profunda fractura social, política y moral, además de una crisis económica que afecta el empleo y la producción nacional. Según el jefe de Estado, Bolivia fue administrada durante los últimos 20 años bajo una lógica de decisiones a puertas cerradas que priorizó intereses particulares sobre el bienestar de la población.
La autoridad señaló que el resultado de este periodo es un Estado debilitado e instituciones corroídas por la corrupción. En su diagnóstico, enfatizó que la crisis financiera ha alcanzado a universidades, gobernaciones y municipios, asegurando que casi la totalidad de las alcaldías se encuentran en situación de quiebra tras recibir el mando del país.
A pesar de haber percibido más de 60 mil millones de dólares por exportaciones de gas y recursos naturales en las últimas dos décadas, el presidente lamentó que el país esté quebrado tanto en lo económico como en lo ético. No obstante, subrayó que los recientes procesos electorales demostraron que la ciudadanía optó por un cambio, poniendo fin a la hegemonía de un partido único.
En el marco del encuentro nacional en Cochabamba, el mandatario resaltó la inédita diversidad de actores políticos y sociales reunidos para buscar consensos. Durante su discurso, denunció la existencia de un «sicariato antidemocrático» que se opone a la transparencia y busca frenar la transformación institucional para proteger actos de corrupción en las regiones.
Con el fin de restablecer la confianza y la estabilidad, el Gobierno anunció el envío de más de 10 proyectos de ley referidos a hidrocarburos, justicia, seguridad y economía verde. Finalmente, el presidente instruyó a su gabinete ministerial atender de forma directa las demandas regionales, estableciendo esta modalidad como el nuevo eje de trabajo para superar la actual coyuntura.
