Persiste la escasez de carburantes en el país a pesar de la suspensión de los bloqueos de carreteras

Las filas de vehículos en las estaciones de servicio continúan sin tregua, afectando tanto a los usuarios de diésel como de gasolina. Hasta el momento, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) no ha emitido ningún pronunciamiento en las últimas 48 horas para aclarar cuándo se regularizará el suministro. Anteriormente, el Ejecutivo argumentaba que las movilizaciones de los cocaleros evistas, los campesinos Túpac Katari y la Central Obrera Boliviana (COB) impedían el traslado normal de los carburantes hacia las plantas de distribución.
El pasado 26 de junio, una vez concluidos los bloqueos en el territorio nacional, el presidente de YPFB, Sebastián Daroca, proyectó que el abastecimiento retornaría a la normalidad a mediados de la semana siguiente; sin embargo, las aglomeraciones persistieron. Posteriormente, el 1 de julio, el ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, evitó dar precisiones en Santa Cruz al señalar que no podía dar una fecha exacta para la solución porque no le gustaba especular ni contaba con una «bola de cristal», limitándose a señalar que se sigue trabajando en la regularización.
Las consecuencias de esta escasez ya se sienten con fuerza en el sector de servicios y la producción. En la capital cruceña, el transporte público opera a media máquina, ya que cerca del 50% de las unidades se encuentran paralizadas en los surtidores esperando abastecerse. Una situación similar atraviesa el transporte interdepartamental en la Terminal de Buses de La Paz, donde la falta de diésel ha obligado a reducir la frecuencia de las salidas de buses.
Ante la emergencia, algunos transportistas han optado por adquirir carburante de fuentes alternativas a precios elevados, pagando entre Bs 15 y Bs 18 por litro de diésel para asegurar sus viajes. Por su parte, el alcalde de Fernández Alonso, Eliezer Arellano, demandó una intervención estatal inmediata, advirtiendo que el desabastecimiento coincide con el inicio de la zafra cañera y la siembra de invierno de soya y otros cultivos.
Finalmente, en el trópico de Cochabamba, los productores de cacao reportan serios inconvenientes para cumplir con sus compromisos externos. María Chura, representante de este sector, alertó que las limitaciones con el combustible perjudican las labores agrícolas y de recolección, lo que ya está impactando negativamente en las exportaciones hacia destinos como Holanda, Italia y Chile.
