Tensión y cierre temporal de sucursal de Emapa en La Paz ante masiva demanda de pollo barato y denuncias de reventa

La comercialización de la carne de pollo a 18 bolivianos el kilo desató largas filas y altercados en la sede de gobierno, obligando a la intervención policial y la suspensión temporal de la atención en una de las principales distribuidoras estatales.

Efectivos de la Policía Boliviana se desplazaron hasta las oficinas de Emapa ubicadas en la avenida Camacho de La Paz, con el objetivo de controlar los disturbios ocasionados por la presunta infiltración de revendedores en la fila de compradores.

Los incidentes más complejos ocurrieron la mañana de este martes, cuando centenares de ciudadanos que buscaban adquirir el alimento a un costo de Bs 18 el kilo protagonizaron reclamos y empujones.

Esta tarifa preferencial, vigente desde el lunes, desató un incremento masivo en la demanda debido a que el costo es considerablemente menor al de los centros de abasto barriales y mayoristas, en un contexto de desabastecimiento provocado por más de 40 días de bloqueos de carreteras.

Desde la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) se detalló que este precio subvencionado es resultado de acuerdos entre el Gobierno nacional y la Embajada de los Estados Unidos, legación que colabora con el financiamiento de los costos operativos del puente aéreo, incluyendo carburantes y viáticos de los tripulantes.

La aglomeración de usuarios llegó a rodear por completo la manzana de la sucursal, abarcando la avenida Camacho, la calle Loayza y conectando con el paseo de El Prado. Ante el descontrol y la falta de organización, se determinó el cierre temporal de las instalaciones bajo resguardo policial.

De acuerdo con testimonios de los usuarios, grupos familiares íntegros realizaban la fila de manera conjunta para acaparar una mayor cantidad de unidades de pollo.

Finalmente, los compradores denunciaron que personas dedicadas al comercio informal pretendían colarse en los puestos de espera, situación que terminó por detonar el caos en el lugar.