18 de octubre de 2026

Empate técnico en Brasil: Lula recorta distancias con Flávio Bolsonaro a una semana del balotaje

A pocos días de la segunda vuelta electoral en Brasil, la ventaja que favorecía a Flávio Bolsonaro tras la primera ronda se redujo a solo dos puntos porcentuales frente a Luiz Inácio Lula da Silva, configurando un empate técnico según el último estudio de Datafolha impulsado por la agenda social del mandatario.

La carrera por la Presidencia de Brasil ingresa a su fase decisiva en un contexto que días atrás se mostraba más favorable a Flávio Bolsonaro, pero que a una semana de la segunda vuelta comienza a favorecer a Luiz Inácio Lula da Silva. El mandatario tomó el control de la agenda pública en los últimos ocho días tras conseguir la disminución de la jornada laboral y divulgar nuevos beneficios sociales, acompañados por un fuerte despliegue en las calles y plataformas digitales.

La distancia que las proyecciones electorales daban al hijo del expresidente Jair Bolsonaro tras ganar la primera ronda se achicó en vísperas del balotaje hasta los dos puntos (51 % frente al 49 %), marcando un empate técnico entre los postulantes conforme a la última medición de la encuestadora Datafolha.

Entre las principales acciones del mandatario progresista figuró la promulgación de la enmienda constitucional que reduce la semana de trabajo de 44 a 40 horas, sin afectar los sueldos y garantizando dos días remunerados de descanso. Esta disposición representaba uno de los compromisos centrales que Lula buscaba concretar previo a los comicios, orientada a cautivar el voto de millones de empleados formales.

En las jornadas recientes, el jefe de Estado también implementó mecanismos de financiamiento y condonación de deudas para microemprendedores, además de proponer transporte público gratuito durante los fines de semana. Estas medidas complementan otras promesas de campaña, entre ellas la ampliación de transferencias directas a los sectores más vulnerables, rebajas en combustibles, líneas de crédito para taxistas y asistencia financiera para universitarios a fin de frenar la deserción escolar.

Frente al avance del oficialismo, Bolsonaro debió reajustar su estrategia comunicacional. Pese a que en un inicio rechazó la reducción de la jornada laboral, terminó respaldándola al argumentar en el noticiero Jornal Nacional que “el pueblo lo estaba pidiendo”. Paralelamente, el aspirante de ultraderecha tachó a Lula de “mentiroso” tras sostener que sus ofertas de campaña resultan inviables en términos económicos.

En este tramo definitivo, Flávio Bolsonaro reforzó su discurso en torno a la seguridad ciudadana, un pilar fundamental de su propuesta. En respuesta, Lula busca neutralizar su impacto gestionando en el Congreso la aprobación, antes de la votación decisiva, de una reforma constitucional para crear el Ministerio de la Seguridad Pública antes de que culmine su gestión.

Sin embargo, el hijo del exmandatario condicionó la tramitación y exigió incorporar la reducción de la edad de imputabilidad penal de 18 a 14 años para delitos graves. Frente a esto, el Partido de los Trabajadores (PT) aceptó con reparos disminuir el límite de 18 a 16 años, una discrepancia que mantiene paralizada la iniciativa legislativa a la espera de consensos.

De acuerdo con registros de la Universidad Federal de Minas Gerais publicados por el diario O Globo, entre los 12.500 menores que cumplen medidas privativas de libertad en territorio brasileño, el 10 % caería bajo el planteamiento de Lula y un 57 % bajo el de Bolsonaro.

La pugna electoral ingresa en su etapa más intensa con un debate programado para este domingo y otro para el próximo viernes, en medio de duros ataques mutuos y denuncias. La prioridad de ambos comandos radica en convencer a los indecisos, luego de que la abstención llegara al 21 % en la primera vuelta del pasado 5 de octubre, la cifra más elevada registrada desde las elecciones de 1998.