La caída del líder del Tren de Aragua en Venezuela es una advertencia contundente para el crimen organizado en la región, según el Pentágono

La reciente baja del máximo cabecilla de la organización delictiva Tren de Aragua, ocurrida durante una incursión militar estadounidense en el sur de Venezuela, representa una advertencia contundente para la región sobre la determinación de la administración de Donald Trump para combatir el narcotráfico, según informó el Pentágono este sábado. El operativo conjunto, que culminó con la muerte de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como «Niño Guerrero», fue anunciado formalmente por Washington y Caracas el viernes por la noche.
«La muerte de Niño Guerrero envía un mensaje claro a América Latina: no hay refugio para los narcoterroristas en nuestro hemisferio«, aseveró el sábado a través de la red social X Patrick Weaver, quien se desempeña como subjefe de gabinete del Pentágono. Asimismo, el funcionario remarcó que el Departamento de Guerra y la Coalición Anticártel de las Américas (A3C) continuarán ejecutando las directrices del presidente Trump contra el tráfico de sustancias controladas.
La A3C, denominada también Escudo de las Américas, constituye un bloque internacional de seguridad estructurado este año por la gestión de Trump en coordinación con diversos mandatarios de América Latina y el Caribe. Cabe recordar que el Tren de Aragua, catalogado por el gobierno estadounidense como una organización terrorista, se originó en 2014 en el estado venezolano de Aragua y expandió sus operaciones ilícitas a ocho naciones de Sudamérica, entre ellas Colombia, Chile y Perú.
El Ministerio de Comunicaciones de Venezuela detalló el viernes que el deceso de Guerrero Flores se produjo tras «enfrentamientos» con bandas criminales en el sureste del estado Bolívar. Este procedimiento binacional contó con apoyo tecnológico especializado e intercambio de inteligencia entre las agencias de ambos países. Por su parte, Trump manifestó en Truth Social que el Comando Sur ejecutó un ataque «rápido y letal», destacando la estrecha coordinación con las autoridades venezolanas.
Actualmente, la vicepresidenta Delcy Rodríguez ejerce la conducción de Venezuela, luego de que fuerzas de Estados Unidos capturaran en enero pasado a Nicolás Maduro en Caracas, quien permanece recluido en Nueva York enfrentando cargos por narcotráfico. El mandatario estadounidense enfatizó el viernes que los miembros de esta red criminal ya no disponen de zonas de seguridad en territorio venezolano ni en el resto del continente.
Para respaldar sus declaraciones, Trump difundió un registro audiovisual de 10 segundos donde se observa un bombardeo aéreo sobre una edificación campestre. Previamente, el pasado lunes, el ejército de Venezuela se había desplegado en áreas mineras de Bolívar controladas por los delincuentes Juancho y Johan Petrica, cofundador del grupo. Testigos locales reportaron a la agencia AFP que helicópteros militares lanzaron tres artefactos explosivos en la zona.
En diciembre, la justicia federal de Nueva York imputó a 70 integrantes de la banda, incluido su líder extinto, por delitos de asociación delictuosa, narcotráfico y posesión de armas de fuego. El fiscal federal Jay Clayton describió a Guerrero Flores como la mente maestra detrás de la transformación de una pandilla carcelaria en una amenaza terrorista transnacional que perpetró extorsiones y homicidios en Norteamérica, Sudamérica y Europa.
Aunque el gobierno venezolano declaró haber desmantelado la organización tras la intervención del penal de Tocorón en septiembre de 2023, «Niño Guerrero» logró escapar en esa oportunidad. De acuerdo con reportes de Insight Crime de 2025, el delincuente de 42 años financió lujos como un zoológico, discoteca y piscina dentro del reclusorio. Por información que facilitara su captura, el Departamento de Estado de EE.UU. mantenía vigente una recompensa de 5 millones de dólares.
