Tensión en el Senado de Filipinas por operativo de captura contra el aliado de Duterte, Ronald Dela Rosa

Las fuerzas de seguridad de Filipinas comunicaron previamente la intención de proceder con la aprehensión de un individuo, sin precisar su identidad en ese momento. Hasta ahora, la situación de Dela Rosa es incierta; el exjefe de la Policía Nacional durante la gestión de Rodrigo Duterte enfrenta procesos mientras el exmandatario se encuentra detenido en La Haya a la espera de su juicio.
El legislador fue captado por cámaras ingresando a un elevador tras la orden de desalojar la segunda planta del recinto parlamentario. Horas antes del incidente, Dela Rosa instó a sus simpatizantes civiles a concentrarse en las afueras del Senado para obstaculizar las acciones de las autoridades.
Medios locales reportaron el despliegue de un estricto cerco policial en los ingresos de la cámara legislativa, con el fin de vigilar y contener a los seguidores del expresidente Duterte que acudieron al llamado de resistencia.
Durante las primeras horas del día, Dela Rosa manifestó su negativa a entregarse, argumentando que todavía cuenta con mecanismos legales de defensa. «Puedo permanecer aquí mientras mantenga mi investidura de senador», declaró tras cumplir su segunda noche de permanencia en el edificio, donde rigen protocolos específicos para capturas.
La Corte Penal Internacional (CPI) reveló recientemente una orden de arresto contra Dela Rosa, señalándolo como presunto coautor indirecto de crímenes en el marco de la lucha contra el narcotráfico. Las cifras oficiales del gobierno filipino sitúan las muertes extrajudiciales en 6.000, aunque diversas organizaciones no gubernamentales estiman que el número podría alcanzar las 30.000 víctimas.
Según el tribunal internacional, el senador tuvo una participación clave mediante discursos que validaban y promovían las ejecuciones. Asimismo, se le acusa de haber instigado a los uniformados a encubrir los decesos a través de montajes de legítima defensa.
