21 de octubre de 2026

El presidente Lula busca inhabilitar la candidatura de Flávio Bolsonaro tras denunciar interferencia de Meta

La campaña de Luiz Inácio Lula da Silva solicitará ante la justicia electoral de Brasil revocar la postulación de su rival conservador bajo el argumento de manipulación algorítmica, mientras la multinacional Meta niega motivaciones políticas y atribuye los inconvenientes a fallos técnicos globales.

El mandatario Luiz Inácio Lula da Silva endureció su confrontación contra Flávio Bolsonaro al definir que solicitará a la justicia electoral la anulación de la candidatura de su rival, fundamentando su reclamo en una supuesta intromisión de la compañía Meta a favor del senador conservador. El conglomerado tecnológico estadounidense, propietario de Facebook, Instagram y WhatsApp, afronta denuncias formuladas por el líder izquierdista por presuntos perjuicios a su postulación en redes de cara al balotaje de este domingo frente al hijo del expresidente de extrema derecha Jair Bolsonaro.

Pese a que Meta rechaza tales acusaciones, la firma admitió desperfectos operativos como la paralización de anuncios de campaña de Lula, justificándolos como “problemas técnicos” que afectaron a múltiples países. Ante esta situación, el equipo jurídico oficialista formalizará ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) un reclamo por manipulación de algoritmos que contempla la petición expresa de revocar la postulación de Bolsonaro, según confirmó una fuente de la candidatura a la agencia AFP.

Aunque el recurso legal estaba previsto para ser interpuesto este martes, la presentación fue postergada para el miércoles, según detalló a los medios el coordinador de campaña y senador Camilo Santana. Paralelamente, y a solicitud de la tecnológica, delegados de Meta y juristas de ambos frentes electorales acudieron al TSE para evaluar el cumplimiento de una disposición que exige equilibrio a la plataforma, ocasión en la que el juez Marco Aurélio Bellizze remarcó la obligación de resguardar la transparencia y equidad.

En este contexto, Lula, con casi 81 años, compite por un cuarto periodo presidencial frente a su contrincante de 45 años. Los estudios de opinión pública sitúan el escenario en un empate técnico, luego del triunfo de Bolsonaro en la primera vuelta del 4 de octubre con el 47% de los sufragios contra el 45% alcanzado por el actual gobernante.

Por su parte, Meta sostuvo el martes haber acatado las instrucciones del tribunal electoral para garantizar paridad en la difusión de propaganda. Previamente, la institución arbitral había fijado un ultimátum de 24 horas bajo la advertencia de imponer una multa diaria de cerca de 200.000 dólares tras considerar insuficientes las acciones adoptadas la semana anterior.

El comando de Lula denunció caídas de alcance en Instagram y WhatsApp, sumado a que la herramienta de inteligencia artificial de la empresa no generaba material electoral a su favor pero sí para su oponente. En respuesta, Meta limitó la pauta publicitaria exclusivamente a candidatos y partidos inscritos ante el árbitro electoral y comunicó la eliminación de 720 publicaciones elaboradas con inteligencia artificial sin advertencia previa. Además, el consejo asesor de contenido de la firma, con base en Londres, constató irregularidades reiteradas vinculadas a los comicios de Brasil y a las elecciones legislativas de Estados Unidos.

Durante la contienda, Lula también aseveró que la administración de Donald Trump pretende influir en el proceso electoral para respaldar a Flávio Bolsonaro. En contraposición, desde las filas del postulante conservador se acusó una ofensiva de desprestigio impulsada por el oficialismo que habría contado con el consentimiento de Meta.

En el terreno de la transparencia financiera, Lula autorizó este martes abrir sus extractos telefónicos y bancarios, al igual que los de su entorno familiar, a condición de que su contendiente haga lo propio. La Policía indaga al senador por presuntos actos de corrupción tras revelarse gestiones por una suma millonaria con un banquero detenido por estafa para financiar un documental sobre su progenitor, recluido por intentona golpista. En réplica, Bolsonaro recordó las investigaciones por tráfico de influencias contra “Lulinha”, hijo del presidente, afirmando a su vez que sus propios patrimonios están declarados al fisco.

Tras el resultado de la primera vuelta, el bloque progresista desplegó masivas movilizaciones ciudadanas bajo las consignas “Bolsonaro nunca más” y “Por la democracia”. En paralelo, la administración gubernamental adelantó y reforzó las transferencias del programa Bolsa Familia, beneficio que abarca a casi 50 millones de personas, y consolidó un respaldo parlamentario con la aprobación de una enmienda constitucional que fija dos días de descanso para los asalariados.