
El punto de partida de estas versiones se originó en plataformas digitales, principalmente en la red social X, donde distintos usuarios llegaron incluso a afirmar el fallecimiento del gobernante norcoreano, un dato que no cuenta con ninguna confirmación.
Respecto a su cuadro médico, el reporte oficial más próximo corresponde al Servicio Nacional de Inteligencia de Corea del Sur (NIS), entidad que a finales de septiembre comunicó al Parlamento que Kim pesa alrededor de 140 kilos y padece de obesidad severa.
De acuerdo con ese informe, el dignatario se ubica dentro de un segmento de alto riesgo cardiovascular debido a su contextura corporal y a sus hábitos de tabaquismo. Pese a ello, la agencia de Seúl aclaró que no identificó anomalías en su salud y constató que el líder mantenía actividad física habitual sin impedimentos, evidenciada al subir gradas durante una revista militar.
No representa una novedad este tipo de especulaciones alrededor del mandatario. Durante 2020, tras mantenerse alejado del escrutinio público por varias semanas, se propagaron versiones de que estaba muerto o en coma; tiempo después, Kim volvió a mostrarse en público, dejando en evidencia que tales aseveraciones carecían de sustento.
