31 de octubre de 2020

El falso fraude que denunciará la izquierda boliviana

El porcentaje de rechazo hacia el candidato de Evo Morales es abrumador

Luis Arce en un acto de campaña en Tupiza - AFP

Desde hace varios días se está promoviendo una campaña internacional en la que participan movimientos de izquierda pertenecientes al Foro de Sao Paulo y sectores de la teología de la liberación, para hacer ver que el candidato presidencial boliviano afín a Evo Morales, Luis Arce, ganará en primera vuelta las elecciones bolivianas del próximo 18 de octubre.

Según esta campaña que ha penetrado las redacciones de medios de comunicación del mundo entero, «Arce cumple los dos requisitos para ser electo sin necesidad de una segunda vuelta: tiene más del 40 por ciento de la intención de voto y supera al candidato que va de segundo, el expresidente Carlos Mesa, por más de diez puntos porcentuales». Es la vieja táctica comunista de crear una falsa realidad para tener «legitimidad» a la hora de denunciar que la predicción no se cumplió.

En realidad, se trata de una gran mentira, puesto que todas las encuestas serias, entre ellas la muy respetada de CiesMori, identifican que Arce ciertamente va primero y Mesa segundo, pero sin los votos suficientes para ganar en primera vuelta. Las encuestas también señalan que Carlos Mesa derrotaría al candidato del MAS en la segunda vuelta, que está prevista para el 29 de noviembre. Conviene destacar que dichas encuestas se realizaron antes de que la presidenta Jeanine Áñez anunciara el pasado 17 de septiembre que renuncia a su candidatura. En este nuevo escenario, las posibilidades del expresidente Mesa se han incrementado notablemente.

Sin embargo, el dato más importante -el dato que la campaña internacional que respalda a Morales y a su lugarteniente Arce se esmera en ocultar- es que el 72 por ciento de los encuestados estaría dispuesto a cambiar su voto para evitar que el MAS gane las elecciones. Es decir, el porcentaje de rechazo hacia el candidato de Evo Morales es abrumador. Por tanto, aunque Arce ganara en primera vuelta con una mayoría relativa, con certeza sería derrotado en el ballotage.

Como parece evidente, la derrota de Arce sería aún más clara y evidente si otros candidatos como el empresario Luis Fernando Camacho o el expresidente Tuto Quiroga retirasen sus candidaturas, como lo hizo inteligentemente Jeanine Áñez.

¿Qué busca el Foro de Sao Paulo?

Evo Morales y Luis Arce siempre han tenido el pleno apoyo del Foro de Sao Paulo (FSP), el movimiento creado en 1990 en esa localidad brasileña por el Partido de los Trabajadores -la organización que llevó al poder a Lula en 2003- y el Partido Comunista de Cuba. El foro agrupa hoy a toda la izquierda del continente y aunque no tiene una sede o una estructura formal, funciona como una internacional de partidos de la izquierda latinoamericana.

El Foro de Sao Paulo sabe perfectamente que Arce no tiene posibilidades de ganar, pero está llevando a cabo esta campaña de desinformación para luego denunciar que el 18 de octubre hubo fraude y -si el Tribunal Superior Electoral no reconoce el supuesto «triunfo» de Arce- provocar bloqueos y disturbios vandálicos, como los que organizó el MAS en agosto pasado. En resumen, el FSP pretende chantajear al pueblo y a las instituciones bolivianas para que entreguen el poder al MAS, con la amenaza de sumir el país en la violencia si no acatan sus imposiciones.

Para el Foro de Sao Paulo, y para una izquierda internacional entre la que juega un papel destacado Podemos, es fundamental que se produzca el regreso triunfal de Evo Morales a Bolivia en estos momentos. En lo interno, porque garantizaría la impunidad de los muchos delitos cometidos por el líder cocalero, entre ellos el de pedofilia. Adicionalmente, el MAS sabe que si no retoma el control de Bolivia ahora, el riesgo de no regresar en el futuro es muy alto.

De paso, la ya proclamada «victoria» de Arce le permitiría al MAS construir un falso relato sobre las elecciones del año pasado, cuando el fraude que intentaron perpetrar desde el poder no fue tolerado por el pueblo boliviano. Los nuevos resultados «probarían» que Evo Morales no cometió fraude en el 2019, y que, por tanto, la oposición participó de un «golpe de Estado» promovido por los Estados Unidos. Como consecuencia, habría una persecución feroz contra todos aquellos que de alguna manera avalaron al gobierno interino.

En el contexto internacional, el regreso del MAS al Palacio Quemado de La Paz significaría sumar a Bolivia al eje de los países controlados por el Foro de Sao Paulo: Argentina, Cuba, México, Nicaragua y Venezuela. Una silla más en la ONU, en la Organización de Estados Americanos, y demás organismos multilaterales, desde donde promover la agenda progresista, fortalecer al régimen de Nicolás Maduro, apoyar el triunfo de Gustavo Petro en Colombia, y promover la desestabilización en naciones no socialistas. Y por si fuera poco, Podemos recuperaría a uno de los socios ideológicos que más los ha financiado y apoyado.

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