17 de octubre de 2026

Gobierno de Trump frena castigos al sector energético ruso y genera el beneplácito del Kremlin

La determinación del mandatario estadounidense de anular la Ley Lindsey Graham representa un duro revés para Kiev, desatando las críticas de Volodimir Zelenski por considerar que se beneficia a Moscú en pleno conflicto bélico.

El gobierno de Moscú expresó su satisfacción este sábado luego de que el mandatario estadounidense, Donald Trump, bloqueara una norma recientemente aprobada por el Congreso que establecía un severo esquema de sanciones contra la industria energética rusa. Mediante la suscripción de una orden ejecutiva, apenas dos días previos a su entrada en vigor, el líder norteamericano dejó sin efecto las penalizaciones y tributos aduaneros contemplados en la ley impulsada por el fallecido legislador republicano Lindsey Graham, reconocido por su respaldo a Ucrania.

Esta medida representa un nuevo distanciamiento de Washington respecto al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, quien lamentó públicamente la disposición al considerar que constituye un beneficio directo para su par ruso, Vladimir Putin. Zelenski cuestionó en redes sociales que se desestime un instrumento diseñado para asfixiar económicamente al Kremlin y advirtió que reducir la presión internacional únicamente estimula la continuidad de las acciones bélicas de las fuerzas invasoras.

El marco legal ratificado por el parlamento de Estados Unidos facultaba a la Casa Blanca a gravar con aranceles de hasta un 100% a los principales importadores de hidrocarburos rusos, entre los que figuran China e India. Asimismo, el texto apuntaba al entorno de Putin, al complejo militar-industrial y a la flota encubierta de transporte de crudo utilizada por Rusia para evadir los bloqueos aplicados desde el inicio de la invasión en 2022.

En su decreto, Trump justificó la suspensión asegurando actuar en resguardo de «los intereses nacionales de Estados Unidos». La reacción favorable de Moscú no tardó en manifestarse a través de Kirill Dmitriev, emisario del Kremlin que sostuvo conversaciones con los delegados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner. Dmitriev calificó la intervención de Trump como «un momento importante y realmente histórico», remarcando que tales sanciones habrían desestabilizado las finanzas estadounidenses y el comercio energético internacional.

La determinación presidencial se produce luego de pactar con Putin el suministro de diésel ruso para el mercado norteamericano y mundial a cambio de flexibilizar los castigos económicos. Esta coyuntura coincide con la proximidad de las elecciones legislativas del 3 de noviembre en Estados Unidos, donde el oficialismo arriesga el control del Congreso frente al malestar ciudadano por el encarecimiento de los carburantes a raíz de la guerra con Irán, desatada en febrero en conjunto con Israel.

El pacto energético aceleró el distanciamiento entre Washington y Kiev, situación agravada por nuevos ataques ucranianos contra refinerías rusas en represalia a las ofensivas sobre su capital. Ante este escenario, Zelenski se desplazó a Bruselas para demandar a las potencias europeas más de 70.000 millones de dólares adicionales con miras a sostener la resistencia militar hasta 2027, recibiendo el respaldo condicionado del mandatario saliente de Francia, Emmanuel Macron, quien aseguró que Europa no dejará solo a su país.

El panorama se tornó aún más complejo para la administración ucraniana tras denunciar limitaciones en los servicios satelitales de SpaceX, pertenecientes a Elon Musk, tecnología clave para neutralizar misiles rusos. Pese a las tensiones acumuladas, Zelenski confirmó que delegaciones de su país mantienen diálogos activos con enviados de Washington con la expectativa de concretar futuros encuentros oficiales.