Las potencias del Consejo de Seguridad frenan a los siete postulantes a la Secretaría General de la ONU

Los siete postulantes para asumir la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas sufrieron este viernes el veto de al menos un miembro permanente del Consejo de Seguridad, un escenario que abre el camino a nuevas candidaturas, según reveló una fuente diplomática.
Al concluir esta votación de carácter preliminar, ninguno de los aspirantes logró eludir los sufragios desfavorables emitidos por Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos, China y Rusia, las cinco potencias que ostentan la potestad de veto dentro del organismo.
La nómina está compuesta por cuatro mujeres y tres varones que buscan reemplazar al portugués António Guterres, de 77 años, quien finalizará el próximo 31 de diciembre su segundo periodo de cinco años al mando de la entidad multilateral.
La jornada del viernes marcó la primera sesión de estas consultas confidenciales e informales en la que los cinco integrantes permanentes emplearon papeletas diferenciadas por color para registrar sus objeciones, en tanto que los diez miembros no permanentes mantuvieron las papeletas convencionales.
La costarricense Rebeca Grynspan, quien había encabezado las preferencias en los cinco sondeos previos, sumó la mayor cantidad de votos de aliento, pero acumuló también cinco votos de desaliento, dos de ellos correspondientes a miembros permanentes.
Reportes de la prensa estadounidense señalan que Washington rechaza a la totalidad de los aspirantes. El embajador norteamericano ante la ONU, Mike Waltz, evitó profundizar en estas versiones, aunque manifestó: “Siempre hemos dicho que simplemente necesitamos a la mejor persona”.
Ante este escenario, no se descarta la irrupción tardía de otros nombres, tal como sucedió en 1996, cuando Kofi Annan no figuraba como postulante y emergió un día antes de la designación, según evocó un diplomático. Waltz añadió previamente que los países tienen el derecho soberano de postular más candidatos si así lo deciden.
Detrás de Grynspan quedó posicionado el diplomático argentino Rafael Grossi, actual titular del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), quien cosechó ocho apoyos y seis negativas, dos de ellas procedentes de los miembros con derecho a veto.
En el recuento continuaron Carolyn Rodrigues-Birkett, exministra de Relaciones Exteriores de Guyana; el exrepresentante especial de la ONU para la infancia y los conflictos armados; y el ugandés Olara Otunnu. En las últimas posiciones figuraron el expresidente de Senegal Macky Sall, además de las diplomáticas ecuatorianas María Fernanda Espinosa e Ivonne A-Baki.
Para avanzar, cualquier postulante precisa obtener al menos nueve sufragios a favor de los quince que conforman el Consejo de Seguridad, pero debe necesariamente evitar cualquier veto de los cinco miembros permanentes.
Paralelamente, se mencionan otras figuras emergentes como el búlgaro Nikolai Mladenov, representante para Gaza en la Junta de Paz promovida por Donald Trump, y la emiratí Lana Nusseibeh, viceministra de Asuntos Políticos de su país.
Esta contienda tiene lugar durante una de las etapas más complejas en la trayectoria de la ONU, marcada por tensiones bélicas, estrechez económica y pugnas internas. En este marco, América Latina reclama el liderazgo por rotación regional, mientras cobra fuerza el reclamo para que una mujer lidere el organismo, antes de que la Asamblea General ratifique formalmente la elección.
