19 de octubre de 2021

Cómo se gestó el plan de huida de Raúl Castro y los principales jerarcas cubanos rumbo a Sudáfrica

El pánico se desató en la cúpula del poder el pasado domingo 11 de julio cuando las protestas estallaron violentamente en La Habana

El pánico se desató en la cúpula del poder cubano el pasado domingo 11 de julio cuando las protestas estallaron violentamente en La Habana. Las imágenes de los disturbios delante del Capitolio dan la vuelta al mundo y el Gobierno cubano comprueba con impotencia que el corte de internet en la isla no consigue frenar a los manifestantes porque los jóvenes utilizan redes virtuales privadas (VPN) para sortear la censura.

Los militares se reúnen de urgencia en el Consejo de Seguridad con Raúl al frente y sin la participación del presidente Miguel Díaz-Canel, al que se han quitado de en medio mandándolo a las calles de San Antonio de los Baños para calmar los ánimos de la población. El ‘puesto a dedo’, como le llaman despectivamente los militares al presidente, es abucheado, sus guardaespaldas empujados y el presidente consume en esas jornadas el poco capital que tenía.

En esas reuniones del Consejo de Seguridad se viven escenas de tensión con gritos, discusiones, desavenencias y dimisiones que nunca se habían vivido en las altas esferas del poder cubano. Ante la imposibilidad de ponerse de acuerdo con las medidas a tomar para frenar las protestas, y dado que los generales más jóvenes del Ejército y de la PNR (Policía Nacional Revolucionaria) se niegan a usar la fuerza contra la población civil, los militares más allegados a Raúl y los servicios secretos ponen en marcha el plan de fuga que tienen siempre preparado para situaciones altamente peligrosas que afectan a la seguridad de Raúl Castro. El viejo líder, que tiene 90 años y recibe tratamiento para su cáncer de esófago y recto, padece además una cirrosis hepática crónica por su vieja adicción al alcohol.

Sudáfrica, la opción más factible

Los servicios secretos, creados por un viejo grupo de gallegos y canarios entrenados por la Stasi y el KGB, tienen listo el Ilyushin Il-96 en el pequeño aeropuerto civil de Baracoa. El destino más lógico sería Venezuela, pero quizás por ello mismo y por otros aspectos considerados en un análisis de urgencia, deciden que la opción más factible es Sudáfrica.

El Il-96 de largo alcance y fuselaje ancho puede llegar allí sin problema. Sudáfrica no tiene tratado de extradición con Cuba, los jerarcas del régimen tienen negocios por valor de cientos de millones de dólares en ese país: de hecho, López Calleja, el amo y señor de Gaesa, el conglomerado de empresas propiedad del Estado, estuvo en Sudáfrica hace poco más de mes y medio. Además, allí tienen viejos amigos que le deben favores desde los tiempos de la guerra de Angola. Pocas horas después, en cuanto el Gobierno recuperó el control de internet usando sus ciberclavias y los militares el de las calles con el rápido despliegue de los tres ejércitos y la brutal represión con material militar, el plan de huida se desactivó.

La revuelta por la libertad en Cuba ha dejado de momento cientos de detenidos y un número indeterminado de muertos y heridos. Y eso que los militares no llegaron a sacar a las calles los carros de combate que tenían listos en el Bosque de La Habana, un precioso parque metropolitano de 700 hectáreas de la capital.

| ABC