24 de octubre de 2020

Georgia reconoce haber producido el nitrato de amonio que explotó en Beirut

Georgia produce nitrato de amonio en el combinado químico Rustavi AZOT, ubicado a 40 kilómetros de la capital y que es el único fabricante de fertilizantes minerales y de amonio en el Cáucaso sur.

Georgia reconoció hoy que el cargamento de nitrato de amonio que estalló la víspera en Beirut fue producido por una empresa nacional y salió de un puerto georgiano, aunque tomó distancia de las circunstancias que provocaron el siniestro. 

«Dicha carga retenida en Beirut -2.750 toneladas- abandonó el puerto de Batumi rumbo a Mozambique (puerto de Bira) a bordo del carguero ‘Rhosus’ con bandera moldava e inscrito en el puerto moldavo de Giurgiulesti», afirmó a Efe un representante de la Agencia de Transporte Marítimo del Ministerio de Economía de Georgia. 

Según esta entidad, el nitrato de amonio «es uno de los rubros de exportación de Georgia, que anualmente exporta grandes cantidades» de este reactivo. 

«Solo en lo que va de año desde el puerto de Poti se han exportado 52.307 toneladas», añadió el representante de la agencia. 

La fuente distanció a Georgia de la explosión en la capital del Líbano y subrayó que cualquier intento de vincular a Tiflis con lo ocurrido «carece de fundamento». 

Agregó que «el transporte de cargas, su procesamiento y almacenamiento son prerrogativas del país receptor y no del país exportador». 

Además, recordó que la carga en cuestión fue enviada en 2013 y resaltó que los puertos georgianos «responden a todas las normas internacionales de seguridad y se someten cada dos años a inspecciones de expertos internacionales». 

Georgia produce nitrato de amonio en el combinado químico Rustavi AZOT, ubicado a 40 kilómetros de la capital y que es el único fabricante de fertilizantes minerales y de amonio en el Cáucaso sur. 

La gran explosión ocurrida este martes en el puerto de Beirut asoló la capital libanesa dejando al menos 113 muertos y unos 4.000 heridos en un momento en el que el país vive una de sus peores crisis económicas desde el final de la guerra civil, en 1990. 

La deflagración provocó una enorme onda expansiva que afectó a miles de viviendas y edificios y rompió cristales y muros, lo que ha obligado a desplazarse a gran parte de la población de esa zona de la ciudad y buscar un techo en otros lugares. 

El Consejo de Defensa Supremo ha declarado Beirut «zona catastrófica» y ha decretado el estado de emergencia durante dos semanas.

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